martes, 22 de agosto de 2017

Como herir tus propios sentimientos

La relatividad se entiende en palabras de Benedetti como: “cinco minutos bastan para soñar una vida…”

Pero yo lo entiendo cuando estoy bien. Ni triste, ni alegre. Cuando puedo escuchar una canción de Adele sin esperar pasarme el suspiro con un trago de tequila.

La relatividad no está en el tiempo o en la explicación de Einstein. La relatividad está en los despechados. Los despechados sí que entendemos de relatividad. Nosotros podemos sentir que nadie nos entiende, que nadie nos consuela, que nada nos tranquiliza. Y de pronto, cuando dejamos de auto compadecernos y ponemos atención a la historia de amor de un amigo, nos damos cuenta que tenemos con él, más en común de lo que alguna vez supusimos.

Todos nos hemos sentido únicos e identificados, incluso especiales cuando cantamos junto con Juan Gabriel, “Costumbres” y por un momento nos convencimos que la escribió para nosotros. Y cuando estamos bien, nos arrepentimos de ser tan egoístas por imaginar que nuestra historia de “amor” debía de ser contada porque jamás se repetiría. Pero nuestra historia de amor y despecho se ha repetido una y mil veces.

Y es aquí cuando una persona empieza a disfrutar del sufrimiento de recordar y repasar su última historia romántica. Y los reclamos personales se hacen cada vez más duros e incisivos. Siempre será más fácil lastimarnos a nosotros mismos que al ser que alguna vez creímos que nos amaba.

Sigo sin encontrar la fuerza en la lógica para dejar de pensar en el último ser amado. Aunque el ejercicio me llena de endorfinas para saber que no era para mí, sigo encontrando en un momento de debilidad la pena que dejó que me dejaran.

El nulo orgullo propio que encuentro en declarar que me dejaron, me da la posibilidad de analizar todas y cada una de las cosas que hice mal, en todos los arrepentimientos que tengo por no haber dicho las cosas en su momento, en todos los arrepentimientos que tengo por haber dicho las cosa en su momento. En que sigo lastimando mi dignidad por seguir pensando y esperando en él.

Así es como hiero a mis sentimientos. Y esto se convierte en una historia que nunca debió de ser contada, porque es una historia repetida. Es una historia que todos los que nos enamoramos, hemos vivido.


“Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.” –H. Murakami

Como herir tus propios sentimientos

La relatividad se entiende en palabras de Benedetti como: “cinco minutos bastan para soñar una vida…” Pero yo lo entiendo cuando estoy ...